A la comunidad de la Universidad de Chile

Al presentar a la consideración de ustedes mi postulación para un segundo período como Rector de nuestra Universidad, entiendo que debo dar cuenta de lo realizado en estos cuatro años, a la vez que compartir las expectativas y esperanzas que me impulsan con entusiasmo a buscar el apoyo de ustedes para ser reelecto.

Quiero agradecer el honor de haber representado a nuestra Universidad, especialmente  en un tiempo de debate nacional en el que vislumbrábamos, por fin, una posibilidad real de cambiar aquellos condicionantes de la educación superior que obstaculizaban el hacer realidad los ideales que definen la misión de nuestra institución.

De un modo que hace cuatro años era impensable, logramos reposicionar la educación pública y su misión en la conciencia nacional, gracias a  un trabajo conjunto y articulado con  las  universidades estatales y la conversación  constructiva  con todos los sectores políticos. 

Los cambios ocurridos en Chile no hubieran sido posibles sin el rol decisivo de la Universidad de Chile, y a su vez, este no se hubiera expresado sin la cohesión de su comunidad. Quiero pensar que un sello de esta rectoría ha sido la búsqueda permanente  de una convergencia dialogante para la  construcción de una visión común capaz de avanzar sustantivamente  tanto el sistema universitario en general como nuestra propia institución. 

Estamos contentos de explicitar los logros alcanzados en cada una de las áreas fundamentales del quehacer académico: docencia en todos los niveles, investigación e innovación, y vínculo con el medio y  de mostrar cómo ellos están  marcados por los principios orientadores que nos guían.  Junto con eso, abordamos los avances y los esfuerzos que han permitido generar mejores condiciones de contexto para la convivencia y el trabajo universitario como son: la profundización de la equidad y la inclusión,  y los mejoramientos de infraestructura y de remuneraciones.   

Entre nuestras principales preocupaciones está  el impulsar la transdisciplinariedad en todo el quehacer; potenciar el desarrollo académico  en áreas estratégicas como educación, salud, energía, agua o alimentos; contribuir a una mayor equidad interna tanto en  la dimensión individual como en la  institucional,  como son  en el primer caso las desigualdades  de género y en el segundo las desigualdades entre áreas disciplinarias.  

Invito a toda la comunidad a analizar nuestros logros y propuestas, y a hacerlo del modo más interactivo y comprometido posible. Tras lo realizado en estos últimos cuatro años en el país y en nuestra institución, hemos construido condiciones objetivas para avanzar  hacia aún mayores  realizaciones  por el bien de nuestro país.

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Ennio Vivaldi Véjar.

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